El Amante es la historia de un
matrimonio en el que la mujer tiene un amante y a su
marido no parece importarle. Quizá porque el también
tiene una amante. Pero esta aparente calma no tiene
que sorprendernos; muchas veces las cosas no son
como parecen. Es una breve pieza de teatro de la
producción temprana de Harold Pinter que intenta
descubrir las relaciones más profundas de dos seres
–Sarah y Richard– inmersos en una relación amorosa
insatisfactoria que los lleva a inventar un juego
sin salida, en una situación circular de la que no
pueden escapar. El amante al que alude el título de
la obra es un ser ficticio creado por la imaginación
de los dos y que precipitará al matrimonio hacia un
desconsolado final.
Toda la acción de El amante sucede temporalmente
en dos días, aunque no queda claro si son
consecutivos, porque es una señal más de la
indefinición en la que al autor le gusta
situarse, mientras que en lo que al espacio se
refiere, se trata de un montaje muy claustrofóbico
que se refiere todo el rato a sí mismo y donde los
dos personajes principales se encuentran aislados
del mundo exterior e inmersos en un juego perverso.